La policía investiga como un crimen de bandas el asesinato con dos puñaladas de un menor en plena calle en Madrid

Todo ha terminado cuando a las siete y cuarenta de la tarde un funcionario del Ayuntamiento da el último manguerazo a la acera. Decenas de adolescentes acaban de observar sin pestañear cómo el coche fúnebre se lleva el cuerpo de Diler A. S. Unos se abrazan, otros lloran, todos permanecen en silencio en ese momento. Solo se oye el ruido del motor de los coches que no se detienen y los gritos de los niños que juegan en el parque infantil ubicado justo a cinco metros de la escena del crimen y escasos 50 de la estación de Renfe de Entrevías. La víctima es un adolescente de 17 años al que a las tres de la tarde, cuando había quedado con una chica, otro varón ha dado al menos dos puñaladas por la espalda. Fuentes policiales confirman que se investiga como un nuevo crimen dentro del seno de la violencia de las bandas juveniles en Madrid.

La víctima tenía 17 años, a finales de agosto habría cumplido los 18. Era de origen hondureño aunque contaba con DNI español porque había llegado de pequeño al país. En un piso de Entrevías, en Puente de Vallecas, vivía con su madre, su padrastro y su hermano pequeño. Como ambos progenitores trabajan muchas horas, Diler se ocupaba mucho de ir a buscar a su hermano al colegio y de cuidarlo en casa, señala gente que lo conoció. Todos apuntan que era un gran jugador de fútbol y que incluso llegó a pertenecer a las categorías inferiores del Rayo Vallecano. Le gustaba pasar el rato con sus amigos en las canchas que hay en la calle de Monte Higueldo. El joven cursaba un grado de Formación Profesional especializado en mecánica después de repetir algunos cursos de la ESO. “Era demasiado carismático, de los que nunca dejaba que alguien se sintiera excluido, y muy hiperactivo”, asegura una amiga del fallecido, con lágrimas en los ojos. La chica habla de él con la condición de no facilitar su nombre. “Loco, loco”, recuerda ella que era el latiguillo habitual del joven.