El hombre al que encargaron conducir la furgoneta que llevó a los menores al lugar del crimen queda en libertad
Durante un mes, nueve hombres y mujeres han escuchado los argumentos para condenar a dos miembros de la banda juvenil Dominican Don’t Play por un asesinato. En este juicio no eran tan importantes las pruebas de ADN, las huellas o las imágenes de videovigilancia, porque no se valoraba quién disparó la pistola y empuñó el machete que mataron a Sailen Huraldo Mesa, sino quién dio la orden de hacerlo. El jurado debía dirimir si la responsabilidad de ese crimen cometido por menores recae sobre el acusado como jefe de la banda Joaquín D. y otro de los dirigentes, Kevin H. Y, casi 200 testigos después, esos nueve hombres y mujeres han dictaminado que por unanimidad que sí, que Joaquín D. ordenó una emboscada mortal esa noche de octubre de 2022 y que Kevin H. fue su cómplice en esta tarea.
La víctima era Sailen, un joven dominicano de 21 años, que esa noche había acudido a un concierto en una sala a las afueras de Fuenlabrada, en Madrid. Su presencia no pasó desapercibida, estuvo en el escenario, era muy alto y subió varias publicaciones a las redes sociales. El concierto era considerado de alto riesgo porque a sus conciertos suelen acudir miembros de bandas juveniles. Por eso, había una amplia presencia policial. Cuando ya había amanecido, casi todos los asistentes se habían marchado y la policía se retiraba, aparecieron dos pequeñas figuras vestidas de oscuro que dispararon y atacaron con un machete a Sailen. Esos dos autores materiales ya fueron condenados por el homicidio cometido en el seno de los Dominican Don’t Play en un procedimiento en la jurisdicción de menores.






