Qudus Onikeku lanza una mirada nueva sobre la devolución de los objetos expoliados por los colonizadores, que incluye compensaciones y una reflexión sobre a quién pertenecen y qué significado tienen ahora

“Esu ha matado a un pájaro hoy con una piedra que tiró ayer”. El proverbio yoruba menciona a una de las divinidades más antiguas de su panteón, la que ordena el cosmos desde el inicio de los tiempos. La justicia que imparte no sería inmediata porque las deidades u orishas habitan eternamente el mundo de los vivos presentes y las almas de nuestros ancestros, según la fe yoruba, que impregna culturas de África Occidental (en especial, los actuales Benín y Nigeria), del Caribe y parte de América del Sur.

Ese planteamiento está también presente en las palabras del director del Randle Centre for Yoruba Culture and History (Centro John Randle para la Cultura e Historia Yoruba), el nigeriano Qudus Onikeku, cuando habla de una futura restitución de los objetivos rituales y obras de arte africanas expoliadas por los colonizadores.

Para él, el tiempo tampoco es lineal sino cíclico y el espacio no es exclusivamente físico. El responsable sugiere por tanto que Europa sitúe la compensación justamente al momento de “tirar la piedra”, es decir, que no basta con devolver los tesoros al Sur Global, sino reconocer la propiedad de los objetos y hacer retroactivos sus beneficios.