El genio británico se despacha a gusto con la fábrica japonesa en un fin de semana en el que la escudería de Fernando Alonso apenas rueda en Melbourne por falta de baterías

Las consecuencias reales de la crisis en la que se ha metido Aston Martin son ahora mismo incalculables si tenemos en cuenta que la división de Fórmula 1 es el escaparate más luminoso de una marca de coches que en el último mes ha visto como el valor de sus acciones ha caído más de un 28%. Si atendemos a las noticias que genera el paddock del Mundial que este fin de semana está instalado en Melbourne, para la primera parada del calendario, este trompazo no es nada comparado con el descalabro que puede llegar a producirse en la compañía....

Las pruebas invernales ya dejaron claro que el AMR26 no estaría para pelear por aquello que se le pedía al coche, el primero diseñado por Adrian Newey, el gurú de la aerodinámica de las últimas décadas; y equipado con el motor Honda que le sirvió a Max Verstappen para encadenar cuatro títulos seguidos desde 2021, subido a su Red Bull. Sin embargo, nadie imaginaba que la flojera del bólido verde llegara al extremo que se vio este viernes en el circuito de Albert Park, donde Fernando Alonso ni siquiera pudo salir a la pista en el primer entrenamiento libre de la temporada, y dio 18 vueltas de forma interrumpida en el de la tarde para quedarse finalmente a cinco segundos de Oscar Piastri, el más rápido. Lance Stroll, el compañero del asturiano solo pudo completar tres vueltas en el entrenamiento de por la mañana, y 13 en la segunda práctica. Por más sideral que sea la distancia que separó al australiano del ovetense, eso es lo de menos, habida cuenta del martirio que vive el bicampeón del mundo (2005 y 2006), que asiste a sus últimos coletazos en un certamen que le hizo famoso y del que puede volver a irse tan aborrecido como la primera vez (2018). En aquella ocasión iba enfundado en el mono de McLaren y la puntilla se la dio Honda, el mismo proveedor que ahora se ha demostrado incompetente para diseñar un propulsor acorde a la nueva normativa, sin que se rompa a las primeras de cambio.