La enésima reestructuración del equipo de Fernando Alonso hace director al reputado ingeniero británico después de que Andy Cowell fuera reubicado como director del área de Estrategia
El jaleo que hay en Aston Martin no parece capaz de arreglarlo ni James Bond, el personaje que más ha contribuido a la promoción de la marca, muy por encima de los pilotos del equipo que compite en el Mundial de Fórmula 1. La escudería británica ha hecho desfilar a dos directores en poco más de 13 meses, para entregarse por completo a Adrian Newey, reclutado hace poco más de un año por Lawrence Stroll, el dueño de todo el tinglado. El runrún que comenzó a coger cuerpo el fin de semana pasado, en Las Vegas, se confirmó este jueves a través de un comunicado: a partir de 2026, Newey pasará a ocupar el cargo de director, un puesto que compaginará con el de máximo responsable técnico, en sustitución de Andy Cowell, que había asumido ese rol el pasado mes de enero, y que ahora será recolocado en la división estratégica. Allí, Cowell se encargará de la integración con Honda, que pasará a ser el suministrador de motores de la formación, después de concluir su vínculo con Red Bull.
Por más que la influencia del ingeniero no se haya traducido para nada en una mejora de las prestaciones de la escudería de Silverstone (Gran Bretaña), que figura en la octava plaza de la tabla reservada a los constructores y que pierde tres puestos respecto del año pasado, la inestabilidad que proyecta tanto cambio no juega a favor de la tropa. La quinta plaza de Fernando Alonso en Hungría es el mejor resultado de un curso de transición, a la espera de que el efecto tornado del cambio de reglamento que se aplicará en 2025 abra la ventana a sorpresas. Por allí es por donde esperan colarse Aston Martin, Alonso y Newey, que deberá asumir un papel distinto al que le ha convertido en mito: 14 títulos de pilotos y 12 de constructores con Williams, McLaren y Red Bull.






