Nadie sabe hasta qué punto ha calculado Trump la capacidad de resistencia de un régimen construido sobre el desafío de destruir a Occidente

El líder supremo de Irán desde 1989, el ayatolá Ali Jameneí, fue el sábado una de las víctimas de los ataques de Estados Unidos e Israel a su país. El régimen quedó así descabezado y, a partir de ese instante, el caos irrumpió en Oriente Próximo y ya resulta imposible intuir hacia dónde podrá conducir tanta violencia. Jameneí estaba familiarizado con el árabe, y

lpais.com/internacional/2026-02-28/ali-jamenei-el-ayatola-que-goberno-iran-con-mano-de-hierro-durante-casi-cuatro-decadas.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-02-28/ali-jamenei-el-ayatola-que-goberno-iran-con-mano-de-hierro-durante-casi-cuatro-decadas.html" data-link-track-dtm="">una de las credenciales que le otorgó prestigio e influencia fue la de traducir a su lengua a uno de los grandes teóricos de los movimientos islamistas modernos, el egipcio Sayyid Qutb.

Para volver a hacerse una idea de por dónde van los tiros ideológicos de quienes están al frente de la República Islámica de Irán resulta interesante seguirle la pista a este personaje. Sayyid Qutb fue un crítico literario de El Cairo que destacó inicialmente por su vocación laica y su ferviente nacionalismo, y que, como cuenta Lawrence Wright —uno de los grandes reporteros de The New Yorker— en Los años del terror. De Al-Qaeda al Estado Islámico (Debolsillo), “se veía como parte de la era moderna y se tomaba la religión a la ligera”. Así que consiguió que lo enviaran a estudiar en la que hoy es la Universidad del Norte de Colorado, donde estuvo dos años. En 1950, regresó a su país totalmente transformado. La imagen que tenía de Estados Unidos se le vino abajo y empezó a pensar que la gente que vivía allí y que parecía tan adelantada era en realidad muy primitiva. “Su comportamiento recuerda a la época de los trogloditas”, escribió. Consideraba primitivo el modo en que buscan “el poder, ignorando ideales, modales y principios”. Vaya, es un diagnóstico que se ajusta bastante al actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.