El actor danés interpreta a un hombre con trastorno de personalidad en una película que mezcla géneros alrededor de los lazos fraternales

Un cuento de vikingos y un bosque con un tesoro, un drama sobre maltrato infantil y salud mental y una comedia negra con The Beatles de fondo. Con su alocada mezcla de géneros, El último vikingo es una película tan rara como sus personajes. También es igual de triste y tierna. ...

El director y guionista danés Anders Thomas Jensen logra sacar adelante un combinado imposible en el que caben suicidios, muchos golpes y sangre (la película es por momentos muy desagradable) y un humor negro en el que caben el Holocausto y lo que parece una obsesión nórdica: Ikea. La famosa multinacional del mueble funcional y barato da pie a un generoso surtido de chistes locales.

Jensen vuelve a demostrar su talento como guionista. Ya lo hizo hace dos años en La tierra prometida —un drama de época situado en los páramos de Jutlandia, al norte de Dinamarca, con tintes de wéstern nórdico, en el que destacaba Mads Mikkelsen en la piel de un héroe con la épica del desclasado— y también en su película anterior como director y guionista, Jinetes de la justicia, estrenada hace ya seis años con un reparto que repite en El último vikingo. En él, destacan Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas, pero también el estupendo Lars Brygmann.