En ‘Disfuncionàries’, la catalana utiliza la inteligencia artificial como una máquina que reproduce y deforma los sistemas de control y repetición de la burocracia, mostrando cómo atraviesan cuerpos y espacios

Desde sus inicios, Tanit Plana (Barcelona, 1975) ha sentido una atracción persistente por aquello que de algún modo permanece invisible; los lazos afectivos y las violencias encubiertas han alimentado su búsqueda como artista; su interés por las formas de la virtualidad la ha llevado desde intentar fotografiar el cuerpo de Internet hasta seguir la huella de un mensaje electrónico. En los últimos tiempos la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta decisiva para la fotógraf...

a, no tanto como un dispositivo capaz de “ver lo que la cámara no alcanza”, sino como una máquina que reproduce y deforma los mismos sistemas de repetición, control y normalización que estructuran la burocracia. De ahí surge Disfuncionàries, un proyecto que toma como punto de partida su experiencia en instituciones profundamente jerarquizadas para indagar en la figura del funcionariado como encarnación de la maquinaria del Estado y, al mismo tiempo, como sujeto atravesado por deseos, contradicciones y traumas.