El director del centro donde estudiaban los jóvenes que fallecieron en la pasarela de Santander cuenta que habían terminado el ciclo y ese día se fueron de excursión

“Mala mar, marea alta y una plataforma que se viene abajo, el suelo se abre a sus pies, como si fuera una película. Ha sido un cúmulo de desdichas”, enumera Carlos Micó, director del centro de formación profesional La Granja de Heras, situado en el núcleo de Heras, a unos 15 kilómetros de Santander. Micó no daba crédito cuando ayer le llamaron para decirle que siete de sus alumnos se habían “caído al vacío” mientras hacían una ruta por una zona de acantilados. Cinco de ellos, cuatro chicas y un chico con edades de entre 19 y 22, fallecieron y sus cuerpos fueron rescatados del mar. Una alumna de 19 años logró sobrevivir. Está ingresada en la Unidad de Ciudados Intensivos del hospital Marqués de Valdecilla de Santander. Otra, de 20 años, está desaparecida. Un dispositivo de búsqueda intenta localizarla en la zona desde primera hora de este miércoles. “Ayer estaba en shock, la adrenalina nos dio energía, pero hoy está saliendo toda la impresión”, reconoce, todavía con restos de lágrimas en la cara y las gafas empañadas. Podía haber sido peor. “Hubo un chico que también iba a ir, pero al final llegó tarde y se lo perdió”.