Los cinco jóvenes fallecidos usaban como “local” para pasar la tarde el trastero en el que han fallecido
Los corrillos de chavales jóvenes, unos más arriba, otros más abajo, salpican los aledaños de la vivienda de cinco pisos de la calle de Montseny, en Manlleu, en la que han fallecido cinco jóvenes de 14, 15, 16 y 18 años. Los Mossos sospechan que han muerto por la inhalación de humo, después de que ardiese un colchón. “Lo vi por Whatsapp por la noche...”, empieza una joven, de 15 años, que no puede seguir hablando, emocionada. El resto del grupo también contiene el llanto. “No es momento de hablar de eso”, zanja, en un corrillo más abajo, otro joven, acompañado de más amigos, en la puerta del edificio. Todos ellos conocían a los dos Mohamed, a Mustafá, a Amin y a Adam, que murieron mientras pasaban la tarde en un trastero abandonado que usaban de local. “Es que hace frío, y ahí estaban bien”, explica otro conocido, impotente ante lo ocurrido. “Es una maldita desgracia”, resume.
Las imágenes del trastero quemado en el que hasta ese día pasaban las horas dejan ver las paredes negrísimas del habitáculo. “Era un fuego negro como no había visto en mi vida”, explica Mohamed, de 33 años, que vive en el primer piso del edificio en el que ha ocurrido la desgracia. Cuenta que eran las nueve de la noche cuando empezó a notar un olor extraño. “Pensé que eran mis padres cocinando”, asegura. Hasta que vio llegar a la policía. Cuando entendió que había fuego en el bloque, con una cuarentena de viviendas, corrió a auxiliar a quien pudiese. “Subí hasta la cuarta planta. Sacamos a un montón de gente, a mujeres con niñas que estaban solas”, recuerda, a las puertas de su casa, ahora precintada con un cordón policial. Solo se enteró de que habían muerto cinco jóvenes cuando los sacaron los bomberos. “Es muy duro”, lamenta.











