Salvador Calvo rueda la historia de unos aficionados al salto BASE, entre ellos el cocinero Darío Barrio y el presentador Alvaro Bultó, que fallecieron en distintos accidentes a lo largo del tiempo

“Desde niño la gente ha dicho que mi familia está maldita. Nunca lo hemos hablado, y tampoco sé si mis hermanos lo creían de verdad. Pero nunca dejan de ocurrir cosas”, decía en la voz en off de la magnífica El clan de hierro su protagonista real, el profesional de la lucha libre Kevin von Erich, interpretado por Zach Efron. Un joven que había visto cómo, por diversas circunstancias, por el destino o vaya usted a saber por qué, sus cinco hermanos, cuatro de ellos también luchadores, habían ido muriendo sucesivamente.

“Nunca dejan de pasar cosas”. La frase podría haberla dicho también Armando del Rey, uno de los personajes de la película española La fiera, cuarta en la carrera de Salvador Calvo, asimismo basada en hechos reales, en torno a un grupo de amigos amantes de los deportes extremos, a los que parece que les haya caído encima semejante condena. ¿Una maldición, un castigo por su insolencia, o simplemente una consecuencia del implacable riesgo del salto BASE? A tenor de lo que cuenta la película, y de los sucesos reales acaecidos, que además llegan hasta el interior de la propia producción de La fiera, quizá un poco de las tres cosas.