Abascal presume de “la chavalería española” que le apoya rodeado de jóvenes en la plaza de Ponferrada que hace dos décadas se llenó de partidarios del acosador de Nevenka
Vox se ha planteado como meta para las elecciones del próximo 15 de marzo en Castilla y León alcanzar el 20% del voto por primera vez en una comunidad autónoma. Sería toda una proeza teniendo en cuenta que en su programa para las generales de 2023 lo que proponía Santiago Abascal era abolirlas: “Promoveremos un estado unitario administrativamente descentralizado”. Conscientes de que no iba a ser tarea fácil, teniendo en cuenta que la Constitución establece que el Estado “se organiza territorialmente en municipios, provincias y comunidades autónomas”, añadían: “Mientras logramos ese objetivo, proponemos la devolución inmediata al Estado de las competencias en Educación, Sanidad, Seguridad y J...
usticia. Limitaremos en todo lo posible la capacidad legislativa autonómica”. Lo que han hecho, sin embargo, es presentarse, con muy buenos resultados hasta la fecha, como candidatos a presidir esos territorios en los que no creen.
Más coherencia se aprecia entre los programas de Vox para las recientes elecciones en Extremadura y Aragón y las próximas de Castilla y León. De hecho, se intuye el uso de una plantilla común: la página 5 de los tres programas muestra una fotografía de los supuestos grandes enemigos de los tres territorios: Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, y el socialista Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, cogidos de la cintura, pero en el primer caso ante la puerta de Palmas de Badajoz, en el segundo, delante de la catedral de Zaragoza y en el tercero, con la de León al fondo. Por supuesto, en los tres programas, el partido se presenta para “mejorar la sanidad y servicios públicos de …(aquí rellenar la línea de puntos)”, pese a que según el programa nacional, su propósito es renunciar a esas competencias.






