“El BCE está vigilando de cerca los acontecimientos”, apunta un alto cargo de la entidad

La inflación en la zona euro ha repuntado en febrero, al subir al 1,9%, dos décimas más que en enero, según los datos que ha publicado este martes Eurostat, la oficina estadística de la UE. Con todo, sigue siendo una cifra que muestra unos precios bajo control, al menos hasta finales del mes pasado. Lo que sucede es que el escenario cambió completamente el último día del mes, el 28, cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán y el régimen de los ayatolás respondió. Se incendió así una región del mundo clave en la economía mundial por ser uno de los grandes núcleos de abastecimiento de combustibles energéticos: del golfo Pérsico sale el 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) que se consume en todo el mundo.

Si el BCE −y el resto de autoridades económicas y fiscales de la UE, así como los gobiernos nacionales− pueden presumir de resultados en la lucha contra la inflación, se debe a la caída de los precios energéticos. Al menos en los últimos años, las cotizaciones energéticas han restado en el saldo final del índice precios al consumo. En febrero ha sido un -3,2%. Pero ese escenario ha cambiado radicalmente en los últimos días: el estrecho de Ormuz, la vía por la que salen el petróleo y el gas natural de Oriente Próximo, se ha cerrado por el conflicto bélico. Las cotizaciones se han disparado. El GNL que se pagaba a 32 euros por megawatio el viernes se vende este martes a mediodía a unos 56 euros. También el barril de Brent, la referencia europea del petróleo, ha subido considerablemente en los últimos días: cotiza sobre 83 dólares frente a los 70 del viernes pasado.