La inflación en la zona euro ha acabado julio en el 2%, según Eurostat. Ya hace bastantes meses que los precios se mueven en torno a esa cifra totémica que tiene grabada en piedra el Banco Central Europeo (BCE) como objetivo a medio plazo, pero en los últimos dos meses, junio y julio, se ha situado exactamente ahí. La falta de respuesta a las subidas arancelarias de Estados Unidos ha ayudado a Fráncfort a mantener los precios a raya, puesto que un incremento de los derechos de entrada en las aduanas suele traducirse en productos más caros.
Con todo, la mejor noticia para la institución que preside la francesa Christine Lagarde es que parece que en el futuro próximo no hay riesgos inflacionarios: “El Banco Central Europeo debería saborear el momento. Dos meses consecutivos cumpliendo exactamente los objetivos no es algo que ocurra muy a menudo. Pero, aunque es poco probable que esta racha continúe mucho más tiempo, ya que la inflación rara vez se mantiene estable, el entorno inflacionario a corto plazo parece bastante benigno”, celebran el economista del servicio de estudios de ING, Bert Coljin.
La energía es el componente del índice que más ayuda a mantener controlados los precios. Encadena cinco meses con reducciones de precios frente a lo que se pagaba el año anterior. En julio, la rebaja ha sido del 2,5%. Y, por otro lado, los servicios, el componente más influyente en el IPC lleva tiempo desacelerándose: el 3,1% del mes pasado es un dato significativamente más bajo que el 4% del año anterior.












