El dato avala la pausa en los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo, con el único lunar del repunte de precios en los servicios
Hace tiempo que la inflación parece haber dejado de ser un problema central para Europa. Las tasas no superan el 3% desde septiembre de 2023. Y ni la guerra comercial, ni las tensiones geopolíticas de los últimos meses han alterado esa realidad. No se aprecian síntomas de recaída. Tampoco en octubre, cuando los precios se moderaron hasta el 2,1%, una décima menos que el mes precedente, según el...
dato adelantado publicado este viernes por Eurostat.
La estadística le llegó tarde a Christine Lagarde para sacar pecho en la rueda de prensa que siguió a la decisión del Banco Central Europeo de mantener los tipos de interés sin cambios este jueves, donde sí pudo resaltar un crecimiento del PIB de los Veinte mayor al previsto. Pero la rebaja de la inflación en octubre supone un espaldarazo a la estrategia de esperar y ver del Eurobanco, que ve como la inflación roza su objetivo.
Dentro de lo positivo del guarismo, destaca la partida de alimentos, alcohol y tabaco, que pasa del 3% al 2,5%. Sin embargo, un gran pero sobrevuela la noticia. La inflación de servicios hizo honor al adjetivo de pegajosa que suele utilizar el BCE para definirla, y repuntó del 3,2% al 3,4%, su nivel más alto en seis meses, dando argumentos a los halcones —el sector que prioriza la lucha contra la inflación— para evitar recortes de tipos de interés a corto plazo. Miembros destacados del banco, como la alemana Isabel Schnabel, han achacado en el pasado la imposibilidad de rebajarla a la evolución de los salarios, ante el protagonismo que los convenios colectivos tienen dentro de este sector.






