España mantiene una posición diferente a Francia, Reino Unido y Alemania porque cree que Trump actúa a la desesperada, sin medir las gravísimas consecuencias
Pedro Sánchez ha tomado una decisión de fondo y está dispuesto a asumir las consecuencias políticas que pueda tener. El Gobierno español no contribuirá de ninguna manera a una guerra, la de
self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-03-02/el-regimen-de-iran-asegura-que-no-negociara-con-estados-unidos.html" data-link-track-dtm="">Donald Trump y Benjamín Netanyahu en Irán, que considera un despropósito de consecuencias impredecibles para el planeta y sin aval de Naciones Unidas y ni siquiera del Congreso de EE UU. Por eso Sánchez, respaldado por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y la de Defensa, Margarita Robles, ha ordenado no autorizar el uso de las bases estadounidenses en España de Rota y Morón para las operaciones en Irán.
El Gobierno español cree que EE UU tiene ahora otras preocupaciones y además conoce la posición española, que se apoya en el hecho de que esta guerra va contra el derecho internacional, y por tanto está convencido de que no habrá represalias, según distintas fuentes consultadas al máximo nivel. De momento tampoco ha habido quejas oficiales. Pero en cualquier caso Sánchez está dispuesto a asumirlas.












