Durante un fin de semana caótico en el que ningún aliado de EE UU fue avisado del ataque a Irán, el Gobierno español eligió “no mirar a otro lado” y no permitir a Estados Unidos usar las bases españolas, algo que sí permitió en la operación relámpago contra la República Islámica en 2025.
Su postura es firme. Una semana después, el líder del Ejecutivo ha vuelto a defender su oposición radical y ha advertido de que el ataque a Irán tendrá desastrosas consecuencias económicas que afectarán también a España.
Pero defiende la ayuda a Chipre. Para Sánchez no es contradictorio su rotundo “no a la guerra” con la decisión de enviar la fragata Cristóbal Colón a Chipre para proteger al país de la UE tras el ataque lanzado por la milicia chií Hezbolá, aliada de Irán.
Las claves de su rechazo a Trump. El Gobierno no quiso verse envuelto en el conflicto y apeló al artículo 2 del convenio de defensa con Estados Unidos, que señala que cualquier uso de las bases que vaya más allá del ámbito bilateral o multilateral, en alusión a la OTAN, “exigirá la autorización previa del Gobierno español”.
©Foto: Francisco J. Olmo (Europa Press)










