El director francés deslumbra en Valencia con la inmersiva producción de Vincent Boussard, el exitoso debut español de Aryeh Nussbaum Cohen y la revelación de Marina Monzó como Cleopatra
Para Marc Minkowski (París, 63 años), el origen de su estilo como director se remonta a una noche de 1985, cuando asistió en la Salle Pleyel al oratorio Theodora de Handel dirigido por Nikolaus Harnoncourt al frente del Concentus Musicus Wien. Aquel impacto estético —la conciencia de que la orquesta podía generar por sí sola discurso y teatralidad— quedó fijado como una revelación. ...
En sus recientes memorias, Chef d’orchestre ou centaure. Confessions, evoca esa experiencia como una conjunción de fuerza y delicadeza que le marcó de manera indeleble: “¿Cómo podía el pensamiento de un instrumentista, además director, producir tal expresión, tal teatralidad, solo con una orquesta? Los cantantes añadían, evidentemente, un nivel superior de expresión, pero no todo dependía de ellos; era la orquesta la que producía el discurso”.
Entonces Minkowski era un joven fagotista que acababa de fundar Les Musiciens du Louvre —más tarde Les Musiciens du Louvre-Grenoble—. Su primer gran hito llegó con la recuperación moderna de Il trionfo del Tempo e del Disinganno, de Handel, que grabó en 1988. De Harnoncourt heredó una concepción del sonido basada en la articulación incisiva, la energía muscular y una tensión teatral constante. Ese ideario conserva intacta su eficacia y fue el motor del éxito de Giulio Cesare in Egitto el pasado sábado, 28 de febrero, en el Palau de les Arts. La producción de Vincent Boussard estrenada en mayo de 2023 en la Ópera de Colonia, de refinado esplendor visual, estuvo servida por un reparto donde primó la calidad sobre el relumbrón.






