Los expertos aconsejan tener un protocolo antes del momento del relevo, evaluar si los candidatos están realmente preparados y que estos hayan trabajado para otras compañías

Desde pequeña, María Torretta ha estado muy presente en la empresa de sus padres, la firma de moda que lleva el nombre de su progenitor, Roberto Torretta. Recuerda pasar la tardes en la oficina y asegurar siendo una niña que su futuro era la moda. Pero cuando cumplió 18 años y tuvo que decantarse por una carrera, eligió Publicidad y Relaciones Públicas para estar segura de si la moda era el camino a tomar o simplemente una idea que se había hecho desde cría. “En cuanto me gradué, empecé a venir. Hasta que hubo un día en el que entendí que este era el sitio en el que quería estar y desarrollar mi carrera profesional”, cuenta al otro lado del teléfono junto a su padre.

En esa incorporación “orgánica” en la empresa familiar no han seguido ningún protocolo ni han tenido asesoramiento externo. “Nadie conoce mejor el negocio que mis padres y son ellos los que me están enseñando a tener más responsabilidad”, afirma. Por su parte, Roberto recalca que “no fue algo planificado”, y se le nota encantado de que la continuidad de una marca fundada hace casi 50 años esté en manos de su hija. “Si lo llegamos a planear, no nos sale mejor”.