El socio de Spencer Stuart, Arturo Llopis, recuerda que el buen consejero delegado es aquel que “se anticipa a los problemas y lee lo que está pasando alrededor”

Todos los procesos de selección tienen sus complicaciones para encontrar a la persona idónea, pero este trámite se vuelve más específico cuando el sillón a ocupar es el de un alto ejecutivo o el del consejero delegado. La firma Spencer Stuart (fundada en 1956 en Chicago) se ha convertido en una referencia global en el negocio de la caza de talentos, al pasar de la consultoría de gestión y la búsqueda de ejecutivos a ofrecer un servicio integral de asesoramiento en el plan de sucesión de las empresas y preparación de los nuevos primeros espadas de las compañías ante los desafíos que pueden surgir durante los primeros años. Marca la senda de los tiempos....

Esta consultoría de liderazgo (Leadership Advisory Services) supone ya alrededor del 25% de los ingresos de la firma en Estados Unidos y del 20% en Europa. Más en concreto en España, estos servicios representan el 15% del volumen de negocio y, de los 11 socios de la consultora en la península Ibérica (con sede en Madrid, Barcelona y Lisboa), Arturo Llopis se encarga de desarrollarlos para empresas del Ibex 35, empresas familiares y fondos de capital riesgo. “Elegir al número uno de una empresa es una responsabilidad muy grande y el riesgo de fallar es muy alto”, advierte en una entrevista a CincoDías, en la que explica el aumento de la demanda de este tipo de asesoramiento.