Los bombardeos contra Irán se perfilan como el inicio de una ofensiva duradera y de gran calibre
La operación Furia Épica de Estados Unidos contra Irán será, según Donald Trump, un despliegue “masivo y continuado”, en el que el Pentágono cuenta con utilizar su mayor músculo militar en Oriente Próximo desde hace casi un cuarto de siglo para atacar a la Marina del país enemigo, su programa de misiles y a las propias autoridades. Un plan con el que Washington aspira a precipitar un cambio de régimen y en el que promete no escatimar esfuerzos militares. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, lo ha descrito como “la operación aérea más letal, más compleja y de mayor precisión en la historia”.
Según ha declarado un alto cargo de la Administración de Trump que habló bajo la condición del anonimato, el presidente decidió dar luz verde a la operación este fin de semana porque “recibimos indicaciones” de que Irán se planteaba adelantarse y golpear primero. “Si nos hubiéramos sentado a esperar ser atacados, las cifras de bajas y daños hubiera sido mucho mayor”, argumentaba para justificar los bombardeos. Según el Comando Central, responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio, ningún soldado de esta nacionalidad quedó herido en los ataques del sábado.







