El gol del argentino en el descuento rentabiliza las paradas del portero ante un Oviedo que fue dominador

Julián Alvarez, tantas veces señalado como causa de los males del Atlético en esta temporada errática, enganchó un balón rechazado en el minuto 93 y facturó tres puntos en el Carlos Tartiere. El Oviedo había tirado seis veces contra la portería de Oblak, verdadero sostén de los visitantes. El partido se le escapaba al Atlético cuando el punta argentino, que entró en la segunda parte, clavó un tiro que pone a su equipo en el tercer puesto de la Liga, empatado a puntos con el Villarreal.

Simeone dice que prefiere llamarlo “gestión”. Al entrenador del Atlético no le gusta hablar de “rotación”. Las palabras esconden un reverso oscuro que es fuente de equívocos. Cualquier término escondido en un mensaje puede desequilibrar el estado emocional de un grupo de 20 chicos sometidos a grandes tensiones, y en la plantilla del Atlético hay demasiados jóvenes, demasiados futbolistas en proceso de cocción, demasiada gente que puede pensar que hay ciertos compromisos que ya no son prioritarios. Siguen siendo los veteranos los que sostienen al equipo en esta temporada extraña y la mayoría comenzaron el partido de Oviedo en el banquillo. Fueron los más nuevos y los más tiernos los que salieron al campo a pelear por una Liga cuyo líder se escapaba a 15 puntos antes del pitido inicial en el Tartiere.