Un gol del charrúa acaba con el subcampeón de Europa y con la mala racha de los rojiblancos en los saques de esquina
Llevaba el Atlético más de 50 saques de esquina en lo que va de curso sin encontrar el gol. Y lo peor, los caramelos que suelen poner Baena y Julián Alvarez no encontraban ni rematador. Anoche, por fin, Giménez acertó a martillear el ejecutado por Griezmann en el tiempo de prolongación cuando el empate a uno parecía definitivo. Empujó el Atlético, tras haberse replegado en exceso y encajar el tanto de Barella, y encontró un triunfo que le permite mantener su aspiración de acabar entre los ocho primeros.
Tenía claro Simeone que el Inter le iba a exigir un partido de piernas y pulmones. No tenía al lesionado Llorente y en el banquillo se quedó Nico González, afectado por una indisposición en la previa. Las elecciones del Cholo fueron Cardoso, que no jugaba desde el primer partido de Liga, y Gallagher, que siempre le viene bien para la zapa, el empuje y por si caza algún remate cuando se asoma por el área. Y Giuliano jugó pese a las reservas que tenían los servicios médicos por el temor a una rotura que le mandara dos meses a la enfermería. Las bajas, la entidad del rival y la necesidad de ganar primaron sobre las precauciones.








