Sin métricas visibles, sin ‘feeds adictivos’ y sin la presión de mostrarse perfecto, esta plataforma propone volver a utilizar internet para descubrir afinidades y conectar desde el gusto personal. Y, aunque parezca contradictorio, anima a sus usuarios a quedar en persona

Al entrar no hay fotos de gente posando ni vídeos de personas hablando a cámara mientras golpean con las uñas el envase de un nuevo producto. Solo una pregunta sencilla, tan ingenua que casi se hace extraña: “¿Qué te ha tenido enganchado últimamente? Comparte lo que te gusta”. Para quienes llevamos años arrastrándonos por redes sociales dominadas por la publicidad constante, misteriosos algoritmos y una guerra sin cuartel por la atención, la invitación de Perfectly Imperfect resulta reconfortante. Es una red social nacida en 2024 que evolucionó a partir de una newsletter del mismo nombre creada en 2020, que tenía como filosofía volver a poner en valor las recomendaciones hechas por personas frente a la tiranía de los algoritmos.

Frente a la exhibición constante y el scroll infinito, Perfectly Imperfect propone algo radicalmente sencillo: compartir recomendaciones. De lo que sea: libros, películas, discos, recetas, restaurantes, objetos cotidianos, ideas... No hay Me gusta muy visibles ni jerarquías. Tu recomendación vale igual que las demás. Tampoco hay presión por construir una identidad ni ganar seguidores. En los últimos meses, la plataforma ha ido ganando presencia en medios y en número de usuarios, superando ya los 100.000. Personas que aterrizan en ella con cierta sensación de alivio. Como si, de repente, internet volviera a parecerse un poco a lo que algún día fue.