Este meteorólogo situó al observatorio de Izaña en el centro de la ciencia global que estudia los gases de efecto invernadero
Una sola especie —el ser humano— es responsable de un cambio climático que se está dando a una velocidad nunca vista en millones de años en el planeta. La causa son los gases de efecto invernadero, vinculados principalmente a los combustibles fósiles a los que sigue enganchada la humanidad, que se acumulan en la atmósfera y retienen el calor. El principal de ellos es el dióxido de carbono (CO₂) y su presencia en el aire se mide en partes por millón (ppm). Cuando Emilio Cuevas Agulló nació en Santa Cruz de Tenerife en 1961, esa concentración rondaba las 318 ppm. 65 años después, está ya en 430 ppm, un aumento del 35% en el lapso de una sola vida.
El científico Cuevas falleció anoche debido a una neumonía. Formaba parte de esa misma especie responsable del problema, pero del subgrupo que dedicó buena parte de su vida a alertar de lo que estaba ocurriendo y a ponerle nombre y apellidos a las soluciones, que pasan por reducir las emisiones que están detrás de esa crisis climática. Porque durante años fue el director del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, dependiente de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).







