El Alto Comisionado para los Derechos Humanos pide que se codifique el ‘apartheid’ de género como crimen contra la humanidad y se revisen los recortes en cooperación que amenazan la vida de millones de afganos
Los talibanes deben dar marcha atrás en el nuevo código penal promulgado el mes pasado en Afganistán, en el que se legaliza la violencia contra las mujeres, y respetar sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, ha pedido este jueves en Ginebra Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
“Insto a las autoridades de facto a que deroguen este decreto y adapten todas sus normas legales a sus obligaciones internacionales”, dijo el responsable.
Türk insistió en encontrar “maneras de presionar” a los fundamentalistas para que ”reviertan cualquier forma de exclusión" de las mujeres, que sufren “una discriminación y opresión extremas por razones de género”. “Hay que garantizar que mujeres y niñas tengan acceso a la educación secundaria y superior, a la sanidad y al empleo; y que puedan participar plenamente en la vida pública”, dijo, en su discurso.
Las palabras de Türk son la primera reacción de peso, dentro de la ONU, tras la aprobación del nuevo código penal, que convierte en ley la violencia y los abusos que las mujeres están sufriendo desde el retorno de los fundamentalistas al poder, en agosto de 2021. Escudados en la llamada “prevención del vicio”, los talibanes convierten a las mujeres prácticamente en siervas o en objetos propiedad de un amo, que está protegido frente a los delitos que pueda cometer contra ellas.








