La Gran Depresión, la arquitectura del XIX, el metro de Nueva York, los personajes de la calle, la invasión de la publicidad o el boom del automóvil son algunos de los escenarios que documentó
La Gran Depresión hundió Estados Unidos en la miseria durante los años treinta del siglo XX, pero unos la sufrieron mucho más que otros. Walker Evans (1903-1975), fotógrafo de lo cotidiano y lo vulgar, se fijó siempre en los más maltrechos por la historia, como las familias de arrendatarios agrícolas del sur de su país que se convirtieron en los protagonistas de las imágenes más emblemáticas de este narrador de la vida popular norteamericana. Los mismos personajes pobres, tullidos y sucios que describía Carson McCullers en libros como El corazón es un cazador solitario (1940), Evans los retrató en los porches destartalados de sus viejas casas de madera. Estas y otras imágenes que definen el trabajo audaz de este retratista se pueden ver en el centro KBr de Fundación Mapfre en Barcelona hasta el 24 de mayo.
Cincuenta años después de su muerte, Walker Evans sigue siendo un fotógrafo contemporáneo y que deja rastro en otros artistas, según David Campany, director creativo del International Center of Photography de Nueva York, que ha sido el comisario de esta antología titulada Walker Evans. Now and Then, que incluye 231 obras, de una sencillez aparente pero profunda intención, que muestran todos sus intereses: desde la arquitectura del siglo XIX; las personas anónimas, los paisajes urbanos, los rótulos y vallas publicitarias, los objetos comunes o el boom del automóvil.






