Washington (EFE).-El presidente de EE.UU., Donald Trump, aprovechó su discurso sobre el estado de la Unión de este martes para, por un lado, volver a alabar los logros de su Administración en el terreno económico, y por otro, para generar aún más incertidumbre en torno a su política comercial al sugerir que los nuevos aranceles que impuso este martes no requerirán aprobación del Congreso.

Trump, en la alocución más larga (107 minutos) jamás pronunciada ante una sesión conjunta del Congreso, aprovechó para tildar de «desafortunada» la decisión del Tribunal Supremo de tumbar parte de sus mal llamados «aranceles recíprocos» el pasado viernes.

Ese mismo día, tras el varapalo judicial, Trump firmó una orden ejecutiva que entró hoy en vigor para activar unos nuevos gravámenes globales del 10 %.

El republicano aseguró que estos nuevos impuestos aduaneros activados hoy «son un poco más complejos, pero probablemente mejores, lo que conducirá a una solución aún más sólida que antes».

Desafío al Congreso