La invasión a gran escala lanzada por Putin, a punto de entrar en su quinto año, marca las relaciones entre la UE y Trump, mientras crecen los movimientos para incorporar a Kiev al bloque comunitario

La guerra de Rusia contra Ucrania, el conflicto a gran escala que ha dinamitado la arquitectura de seguridad en Europa, está a punto de entrar en su quinto año. La invasión que Vladímir Putin justificó con el argumento de que quería “desnazificar” Ucrania y proteger a una población de rusoparlantes que habitaba en ciudades hoy demolidas por los bombardeos del Kremlin se ha prolongado ya durante 1.460 días. Este martes se cumplirán cuatro años. Ahora, tras el cambio de política de EE UU y su abandono al país invadido, los aliados europeos de Kiev se han convertido en su único

get="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2025-12-19/la-ue-acuerda-emitir-eurobonos-para-financiar-a-ucrania.html" data-link-track-dtm="">gran escudo y baluarte contra el Kremlin, en un conflicto en el que toda Europa se juega su futuro geográfico, político y económico. Y no solo frente a Rusia, sino también hacia las presiones y exigencias del Estados Unidos de Donald Trump.

El viejo continente, que reclama un sitio en las negociaciones de paz de las que Trump lo ha dejado fuera, vive momentos decisivos. Cuánto se prologue la invasión a gran escala, cómo se resuelva el conflicto y qué papel tengan los europeos en la posguerra serán elementos que marcarán a la Unión Europea, un bloque que tiene en su futuro próximo la perspectiva de incorporar a Ucrania como estado miembro.