La invasión a gran escala cumple cuatro años con las posiciones congeladas en el campo de batalla mientras Washington presiona para cerrar un acuerdo de alto el fuego

Ucrania empieza el quinto año de invasión rusa en una encrucijada. Además del desgaste militar y social que supone la guerra, Estados Unidos presiona para que Kiev acepte una paz que,

dan-ampliar-unas-negociaciones-productivas-en-abu-dabi-a-este-sabado.html" rel="" data-link-track-dtm="">en los términos que plantea Moscú, supondría una capitulación. El principal escollo de las conversaciones de paz a tres bandas, que está previsto que se retomen este jueves, apenas dos días después del cuarto aniversario de la guerra, es la cesión de la región oriental de Donbás.

Mientras, el implacable invierno y casi 50 meses de agotadores combates, mantienen congeladas las posiciones de unos y otros en el campo de batalla. Son los drones, amos y señores del cielo, los que marcan el paso de la contienda. Frente a los malos augurios de 2022, Ucrania aguanta frente al empuje de Rusia, que sobrevive a las sanciones y hace valer su mayor arsenal y número de tropas. Eso le permite al Kremlin una “ligera ventaja”, lo que supone ocupar cada vez un poco más de terreno ucranio, aunque, en realidad, tras estos cuatro años, se puede hablar de “empate o equilibrio”, valora Guillermo Pulido, analista militar de la revista Ejércitos.