Los pivotes remontan el 0-1 en contra y ayudan a su equipo a afirmarse en puestos de Champions tras un duelo muy accidentado

Luiz Júnior tuvo que sacarle un tiro a Danjuma y otro a Sadiq en el último acto para que el Villarreal lograse los tres puntos en un partido accidentado y muy cambiante. La ventaja que se llevó al descanso (el definitivo 2-1) invitó al equipo de Castellón a pensar que en la segunda mitad podría tender una trampa al Valencia para rematarlo en una de esas contras que tanto agradan a Marcelino. Arriesgó hasta el límite el equipo local y salió airoso de la apuesta. Lo celebró la grada y los jugadores, que bailaron sobre la hierba formando ronda. Tienen plaza prácticamente asegurada en la próxima Champions.

Marcelino contempló con expresión feliz la entrada del Villarreal en escena. El equipo circuló la pelota con autoridad. Con la convicción de un dueño de casa que se sabía superior, neutralizaba las pequeñas rebeliones de su rival. Desde 2017, el Valencia no le gana en La Cerámica. Esta vez, el visitante no dudó en empezar enfrascado en su área. Tan controlada parecía la situación que las apariencias obraron en contra del Villarreal en un encuentro que pronto comenzó a accidentarse. Primero, porque Javi Gerra le abrió la ceja a Pépé en un choque fortuito, y el partido se detuvo diez minutos. Después porque cumplida la media hora, Javi Guerra metió un pase en profundidad para Umar Sadiq, y la pelota, que entró en la jurisdicción de Luiz Júnior y Pau Navarro, acabó en el pie derecho del incursor. Sadiq estiró su pierna interminable y el portero quedó en evidencia lo mismo que su central. El VAR decretó penalti y Ramazani cobró el 0-1.