Un gol de Mikautadze sentencia a un equipo ‘granota’ que es penúltimo y pierde su segundo partido en casa en cuatro días (0-1)
El Villarreal cimentó sus opciones de volver a la Champions con una victoria (0-1) en el Ciutat de València, correspondiente a un partido aplazado en la jornada 16, frente a un Levante que ha perdido dos partidos en su feudo en cuatro días. El conjunto de Marcelino logra meter algo de distancia ante un Betis que venía acechándole en la clasificación en las últimas jornadas. El equipo de Luís Castro, en cambio, boquea, hundido en la penúltima posición de la Liga e incapaz de reaccionar. El técnico portugués maneja una plantilla muy justa, tanto como su fútbol, demasiado endeble en defensa y muy poco creativo.
El Submarino entró como dormido al Ciutat de València, como si no tuviera que defender su plaza en los puestos de Champions, como si el Betis no le hubiera recortado ocho puntos en un mes aciago para el equipo de Marcelino. Su equipo no presionaba al Levante que, un día más, tampoco se desmelenaba en busca de la portería contraria. Demasiada contención en un conjunto muy timorato. Un calco de lo sucedido el domingo pasado, cuando salió derrotado ante el Valencia. Al cuadro castellonense, que parece haber perdido el brío de la primera mirad de la temporada, le costó encontrar los puntos débiles de su rival y Alberto Moleiro, con unas diagonales que rompían los esquemas del Levante, fue el único que atacaba con intención.






