Ulloa Viva, la plataforma que ha liderado las protestas contra la celulosa en Galicia, celebra el archivo del proyecto pero exige su cierre definitivo
Hay situaciones en la vida que te dejan hecha polvo. Condenas que aparecen de la nada y que cambian el horizonte de muchas vidas para siempre, añadiendo una sombra a cada futuro que podamos imaginar. La instalación de Greenfiber (Altri y Smarttia) en el corazón de Galicia, en nuestra tierra, era una de esas condenas. Cadena perpetua. Muerte lenta por cámara de gas a una forma de vivir preciosa que dábamos por sentado. ...
Al principio, incertidumbre e incredulidad. La propia empresa se encargó de arrojar luz con una gira de monólogos que ellos mismos cancelaron cuando las preguntas de los futuros afectados superaban con creces la capacidad que tienen las mentiras para tapar una obviedad. No contaban con que les dijésemos que no los necesitamos, que nadie los ha llamado, que sus propias cuentas no cuadraban, nosotras que, según su estudio, no sabemos sumar. Nos llamaron violentos, queriendo decir insumisos. Todo para tapar una realidad que más adelante resonaría hasta en el último rincón de Galicia; ni pedimos este proyecto, ni lo necesitamos ni lo queremos, Altri non.






