La presea dorada en esquí de montaña en los Juegos Olímpicos de Invierno desata el orgullo de una localidad catalana donde el deporte forma parte de su identidad: 8.000 de sus 20.000 habitantes son socios del Club Natació Banyoles
“Has vist que ha guanyat l’Oriol?” (¿Has visto que ha ganado Oriol?) se escucha por los bares de Banyoles (Girona). La pregunta salta de mesa en mesa, atraviesa la plaza y llega hasta la orilla del Estany, donde corredores, ciclistas y piragüistas pintan su habitual paisaje. No hace falta añadir su apellido.
La localidad catalana respira deporte. La bicicleta se ha establecido como principal medio de transporte, y alrededor del lago, protegido por montañas, no faltan atletas entrenando. Como si vivir en Banyoles llevase implícito practicar deporte. Los vecinos lo confirman con naturalidad, más aún desde que en 1992 acogiera la modalidad de remo de los Juegos Olímpicos.
Pero el viernes, justo un día después, hay un runrún especial. “¡Es el tema del día!”, asegura una señora. No es otro que el histórico oro olímpico conseguido por su vecino Oriol Cardona en skimo —o esquí de montaña—, la primera presea dorada para España en unos Juegos de Invierno en 54 años. La segunda española, la primera catalana. “Es un orgullo”, repiten y resumen los habitantes con una sonrisa.







