El equipo vitoriano aprovecha la lesión de Marcelinho Huertas para eliminar a un equipo canario muy ordenado

El Baskonia regresó a la Copa del Rey después de dos años de ausencia. Demasiado dolor para un histórico que aprovechó su vuelta para tumbar (91-81) al siempre ordenado La Laguna Tenerife, que lo intentó hasta el final a pesar de haberse quedado sin su ídolo Marcelinho Huertas.

La Laguna Tenerife salió al parqué del Roig Arena, tremendo derroche de decibelios, como si le hubieran arrancado una muela. Cómo debe sentirse, si no, un equipo que ha perdido por el camino a Marcelinho Huertas, su guía, esta vez lesionado. Ese fue su primer desafío. Luego vino el Baskonia, redivivo desde que se mueve por delante del banquillo el lombardo Paolo Galbiati. Otro técnico con gusto por el ritmo alto y los ataques breves.

Una especie de justicia poética niveló la eliminatoria de cuartos de final cuando Markus Howard salió de la cancha, en solo un minuto y medio de partido, con dos faltas en el bolsillo. El Tenerife siguió a lo suyo, con su juego paciente y equilibrado, el orden siempre frente al caos, con la idea de intentar prosperar en la Copa a pesar de faltarle su líder.

En cuanto entró Timothé Luwawu-Cabarrot, TLC, una estrella disfrazada de suplente, se acentuó la sensación de vulnerabilidad tinerfeña. Solo su forma de cerrar el primer cuarto, con un triple lejano y el gesto vacilón hacia la grada, ya fue un golpe en el hígado de Txus Vidorreta, entregado a la tarea de convencer a sus chicos que sí, que era posible vibrar en el Roig Arena, donde todos los días de Copa son sábado. Pero seguía creciendo su rival, también impulsado por Diakité, y no era sencillo ese acto de fe. Después de un dos más uno de TLC se escuchó crujir como un cristal roto a La Laguna Tenerife (36-21).