La nueva película de María Ripoll es un irregular enredo de cama e infidelidades con Javier Rey y Loreto Mauleón
El fantasma de mi mujer, la nueva película de María Ripoll, es una comedia loca de enredos de cama e infidelidades que parte de buenas ideas pero no logra ir más allá de sus intenciones. Sin un colchón perfecto, propio de las grandes películas de este género, es difícil soportar el peso que implica la comedia disparatada. El reto es dar con el tono, ese intangible capaz de provocar carcajadas con la mezcla de gags excesivos y chistes rijosos. ...
Siguiendo las reglas de la screwball comedy clásica, el guion gira alrededor de todas las calamidades que rodean a un equívoco, en este caso el de un matrimonio que no funciona y un fatal asesinato. Tenemos a una amante manipuladora (María Hervás), a un marido pusilánime (Javier Rey), que en sus propias palabras es “un imbécil emocional”, y a una cándida esposa (Loreto Mauleón). Después de un arranque tosco, el lío se pone en marcha y la película entra en su zona más lograda.
Lo mejor de la propuesta es la idea de venganza involuntaria que rodea al enredo y la toma de conciencia del personaje de Mauleón. Los golpes físicos que se lleva Javier Rey y los emocionales de Mauleón conforman la mejor partida, sobre todo por ella, que demuestra bastante vis cómica en la composición de su no tan inocente personaje.






