En la era del impacto instantáneo, la promoción de una película ya no solo consiste en dar unas cuantas entrevistas: los actores tienen que seguir metidos en el espíritu de su personaje y, a menudo, comportarse de manera realmente inquietante

Los límites entre la vida y el espectáculo resultan cada vez más borrosos. También en el propio negocio del audiovisual: recordemos cómo la reciente gira de promoción de Wicked: Parte II se convirtió, casi desde el primer día, en un show paralelo a la propia película, tal y c...

omo se concibe en los tiempos de la Web 3.0. Es decir, en una gran mina de memes, vídeos virales y artículos de prensa digital alrededor de la relación entre las protagonistas, Cynthia Erivo y Ariana Grande. El tono oscilaba entre la burla y la suspicacia, lo que no ocurría por primera vez: ya en 2024, con el estreno de la primera parte del musical, el comportamiento de ambas actrices se había leído como ridículo o patológico. Cierto es que, en sus apariciones públicas, las dos parecían instaladas en un estado de hipersensibilidad emocional que resultaría agotador para cualquier psique humana. Y que la pulsión protectora de Erivo sobre Grande generó algunas situaciones desconcertantes, como cuando la primera asía y besaba el brazo de la segunda después de que un entrevistador lo agitase con excesivo entusiasmo.