“La adicción mundial a los combustibles fósiles es una de las mayores amenazas para la estabilidad y prosperidad globales”, alerta el secretario general de la ONU

La reunión de ministros de los países que forman parte de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que se celebra este miércoles en París es un reflejo de la tensión que se vive ante el impulso a la transición verde. Porque frente a esa transición hacia las renovables están los reiterados intentos de la Administración de Donald Trump por frenarla dentro y fuera de sus fronteras, amenazando incluso con abandonar la AIE —lo que supondría una importante merma a su presupuesto— si no deja atrás esa transición hacia un sector energético sin emisiones.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha elegido bando en esta pugna en un mensaje que ha grabado con motivo de la cita de la AIE de este miércoles: “Hemos entrado en la era de la energía limpia. Las renovables son ahora la fuente más barata, rápida y segura de nueva electricidad en casi todas partes. Los inversores lo saben”, ha dicho el máximo responsable de la ONU.

Guterres ha cargado también contra los “intereses” del sector de los combustibles fósiles, que sigue “empeñado en frenar el progreso” y no duda en “difundir desinformación” o “fingir que una transición es poco realista o inasequible”.