“La vida queda dividida en un antes y un después”, afirma uno de los miles de soldados que regresan sin piernas o sin brazos que ha fundado un centro de rehabilitación

“La vida queda dividida en un antes y un después”, dice Vladímir Rasskazov, veterano ruso de la guerra contra Ucrania, mientras recorre el centro de rehabilitación que fundó para ayudar a otros militares que han sufrido amputaciones, Prótesis para los Nuestros (nombre con cuyas siglas hace un juego de palabras en ruso, pues coinciden con las de lo que el Kremlin llama “operación militar especial” contra el país vecino). “Se puede decir que la empresa nació en noviembre de 2022”, agrega, exhibiendo varias m...

edallas al valor y la “picadora de carne de Bajmut”, una condecoración que entregaron los paramilitares del grupo Wagner a las tropas que participaron en aquella ofensiva sangrienta. La idea del centro en Rostov del Don, cerca de la frontera con Ucrania, nació el día en el que Rasskazov perdió una pierna por la explosión de una mina en esa batalla.

La apertura definitiva de las instalaciones llegó en septiembre de 2025. En una sala de rehabilitación contigua concluye su sesión diaria Glodi, un joven de 28 años de Congo. Sueña con recibir su primera prótesis a medida, pero de momento aguanta con una extremidad de plástico que usa desde hace ocho meses.