Entre 2019 y 2023, en la mayor ola de migración de Cuba en la historia, 500.000 personas recibieron este documento, el cual no les da la posibilidad de regularizar su estatus y ahora los pone en riesgo de deportación
Algunos dicen que simplemente tuvieron mala suerte, que antes bastaba con mostrarles a los guardias en la frontera el pasaporte cubano para quedarse. Conocen a muchos que llegaron a Miami en balsa, o vinieron de visita y se quedaron, y ya son residentes, incluso ciudadanos. Lo peor, aseguran, es que otros cubanos entraron a Estados Unidos igual que ellos por la frontera, en la misma fecha, y han podido ajustar su estatus migratorio, pero ellos no.
Una clase de inmigrantes cubanos estimada en medio millón de personas que llegaron a Estados Unidos por la frontera entre 2019 y 2023 se encuentra en un limbo legal sin precedentes, según expertos. Tanto por la magnitud de la población como porque existe una Ley de Ajuste Cubano que históricamente les ofrece una vía hacia la residencia tras un año en el país. El obstáculo ha sido el documento que recibieron al ser liberados por las autoridades migratorias, conocido como I-220A —una orden de liberación bajo palabra—, mientras otros recibieron un parole, con el que sí han podido ajustar su estatus.






