No sería la primera vez que se considera un pene relajado algo turbio y subversivo, digno de tentación y por tanto censurable
La cabecera de la RAI de los Juegos Olímpicos de Invierno empieza con la imagen del Hombre de Vitruvio, el famoso dibujo de Leonardo da Vinci realizado sobre 1490. Representa a un hombre desnudo en dos posiciones superpuestas, con brazos y piernas abiertos, inscrito a la vez en un círculo y un cuadrado; el dibujo, en fin, exhibe las proporciones ideales del cuerpo humano. Nada que no veamos cada semana en Instagram, filtro Gandía Shore mediante....
Hasta aquí todo bien. Pero en Italia ha empezado una larga y pesada discusión porque al Hombre de Vitruvio, en esa imagen, le han eliminado sus atributos. ¿Por qué? Se desconoce. Por grandes no fue. La RAI se ha lavado las manos: la imagen les llegó así, ha dicho.
Es probable que sea cosa del COI, que dice que “los contenidos sexuales explícitos están estrictamente prohibidos”. No sería la primera vez que se considera un pene relajado algo turbio y subversivo, digno de tentación y por tanto censurable. La mejor definición de mirada sucia es ver algo sexual en las partes del Hombre de Vitruvio o en el David de Miguel Ángel: lo que los inocentes no vemos ni cuando está delante, los culpables lo facturan cuando ni se adivina.








