El estudio concluye que esta popular estrategia no muestra resultados diferentes frente a la restricción calórica tradicional
El ayuno intermitente se ha convertido, en los últimos años, en una de las estrategias para perder peso más populares del mundo; de hecho, en las redes sociales se presenta a menudo como una solución casi milagrosa frente al exceso de peso, un problema que afecta a más de la mitad de la población adulta en España. Pero la mayor revisión sistemática realizada hasta la fecha sobre esta táctica, que consiste en comer y ayunar un número variable de horas, llega a una conclusión que modera el entusiasmo: el ayuno intermitente funciona para adelgazar, sí, pero no es mejor que una dieta hipocalórica convencional.
La revisión se publica hoy lunes en la Biblioteca Cochrane, y está liderada por los investigadores Luis Garegnani, del Instituto Universitario del Hospital Italiano de Buenos Aires, y Eva Madrid, del Centro Interdisciplinario de Estudios en Salud de la Universidad de Valparaíso (Chile). El estudio analiza 22 ensayos clínicos que comparaban distintas modalidades de ayuno intermitente: el más popular consiste en la restricción horaria, que supone, por ejemplo, comer durante 8 horas al día y ayunar 16; es la modalidad 16-8. También existe la 12-12 (que es la más practicada entre principiantes), o la que las redes llaman “el guerrero”: ayunar 20 horas y comer solo en un tramo de 4. También analizaron el ayuno en días alternos, el llamado método 5-2, es decir, comer 5 días y ayunar 2. Los autores investigaron los resultados de estas dietas frente a las tradicionales de restricción calórica, o sea, comer menos, en adultos con sobrepeso u obesidad. El resultado principal es que no se encontraron diferencias clínicamente significativas entre ambos enfoques en lo que respecta a la pérdida de peso.










