El delantero del Betis lleva ya 10 goles y ocho asistencias en un curso en el que no hizo pretemporada y juega con dolor por unos problemas de pubis
El pasado dos de febrero se cumplió un año del estreno de Antony dos Santos (Sâo Paulo, 25 años) como jugador del Betis. El equipo verdiblanco logró su cesión desde el Manchester United en 2025 y este verano dio un paso más al hacerse con el delantero en propiedad a cambio de 25 millones de euros. Una importante inversión para un club como el andaluz, que ha conseguido una gran estabilidad deportiva en los últimos años al encadenar cinco clasificaciones europeas de manera consecutiva de la mano de Manuel Pellegrini. En este año, Antony ha logrado 19 goles y 13 asistencias en 54 partidos. Se ha convertido en una de las estrellas de la Liga y su valor en el mercado alcanza ya los 36 millones de euros.
“Lo de esta temporada está siendo muy meritorio. Antony estuvo al borde de tirar la toalla durante el verano”, afirman desde el club verdiblanco, muy satisfechos con el grado de implicación de un futbolista que parece un canterano de la entidad. Las conversaciones entre el Betis y el Manchester United fueron muy duras para la llegada del brasileño a Sevilla. El club inglés no permitió a Antony entrenar con sus compañeros mientras se resolvía su futuro. Estuvo durante 40 días en un hotel en Mánchester, sin su familia, entrenando en solitario y sin saber lo que iba a pasar con su futuro. Fueron muchas las noches en las que Antony lloró antes de que el último día de mercado se desbloqueara su situación para poder regresar al Betis. “Venir al Betis ha sido la mejor decisión de mi vida”, suele recalcar el propio futbolista cada vez que se le pregunta por su llegada a Andalucía.






