Con dos puntos sobre nueve tras perder con el Espanyol (2-1) y empatar con el Elche (1-1) y el Alavés los nervios se han instalado en el Atlético de Madrid. La cesión con opción de compra por unos 30 millones de euros del extremo argentino Nico González (27 años) procedente de la Juventus de Turín responde a la inquietud ante el decepcionante inicio de temporada que viven Miguel ángel Gil Marín, máximo accionista del club, Carlos Bucero, director general de fútbol, y Diego Pablo Simeone. Estos dos últimos están en el foco después de haber desembolsado el club 175 millones de euros antes de concretarse la operación de Nico González, internacional por Argentina en 43 ocasiones (seis goles).

Sobre Bucero recaen las dudas, salvo en el caso del ahora lesionado Baena, y en el de Hancko, el único fichaje que ha rendido a buen nivel, de si el resto de contrataciones (Cardoso, Raspadori, Almada, Ruggeri, Pubill) tienen el cuajo y la calidad suficientes para conformar una plantilla que aspire a ganar títulos. Sobre Simeone se cierne la duda de si será capaz de sacar el máximo rendimiento de un plantel que llevó a Gil Marín a aventurarse a proclamar que “estamos haciendo un equipo para soñar en grande”. Los resultados han desinflado las expectativas en apenas tres partidos de Liga y ante un calendario escabroso en las próximas semanas salpicado de rivales complicados (Liverpool, Villarreal y Real Madrid), el club se ha visto obligado a acometer un fichaje que no entraba en sus planes.