En un pueblo que invita a detenerse, escuchar el agua, hacer senderismo y redescubrir la calma en Mallorca // Ubicado en un valle que lo refugia del bullicio de las zonas costeras de Mallorca, este pueblo invita a detenerse, escuchar el agua, hacer senderismo y redescubrir la calma

Su nombre, probablemente derivado del latín oriens, que significa “este” o “amanecer”, parece hecho a medida para el lugar. Un valle en plena Serra de Tramuntana que mira hacia el interior de Mallorca, como si hubiera quedado a salvo del bul...

licio de las zonas costeras. Orient está a solo 45 minutos de Palma, pero llegar hasta aquí es como retroceder en el tiempo, a una isla más tranquila, familiar y serena. Como antes.

Al salir de Bunyola, la carretera se estrecha y empieza a serpentear entre encinas, bancales de piedra seca y curvas que obligan a bajar la velocidad. Cada giro abre un paisaje más verde y silencioso, hasta alcanzar el Coll d’Orient, a casi 500 metros de altitud. Desde ahí, el descenso al valle es como una postal de la Mallorca interior: ciclistas que se saludan al pasar, un grupo de motoristas que frenan para admirar la vista y ese aire fresco de la campiña que huele a tierra húmeda.

Orient vive escondido entre montañas. Las casas del pueblo, muchas del siglo XIV y XV, conservan la piedra marés típica mallorquina de color miel que cambia de tono con la luz del día. Las contraventanas verdes y los tejados de teja árabe dibujan un estilo austero e integrado en el paisaje. En lo alto se alza la iglesia de Sant Jordi, del siglo XVII, y más abajo, los lavaderos públicos, donde las mujeres antiguamente se reunían para lavar la ropa y ponerse al día.