Más allá de los fragmentos virales en redes, hay un hombre fundamental en la modernización de España, con experiencia de Gobierno y una profunda preocupación por el país

Si me permiten, voy a utilizar esta tribuna para hacer algo que no es muy frecuente: hablar bien de alguien. Ya sé que no es muy común y voy, en gran medida, contracorriente. Pero siempre he creído que el talante y la educación es una actitud ante la vida. En los últimos años, Felipe González se ha convertido en una figura controvertida:

btuvo-felipe-gonzalez-en-1982.html" data-link-track-dtm="">le aplauden quienes nunca le votaron y le critican con bastante acritud quienes forman parte de su tribu. Los primeros me interesan bastante poco: muestran una actitud más bien cínica. Si Felipe González se presentara mañana a unas elecciones, no tengo ninguna duda de que ejercerían el tono bronco y despectivo contra él. En cambio, me preocupan profundamente aquellos que forman parte de la que también es mi tribu: los socialistas. Siempre he pensado que las sociedades necesitan referentes; son espejos en los que nos miramos. Su ejemplo inspira comportamientos y actitudes. Y Felipe González no es cualquiera. En mi opinión, es una de las personas más relevantes en nuestra historia más reciente. Y si me lo permiten, me cuesta pensar en alguien que haya tenido un impacto e influencia similar en nuestro país en los últimos 250 años.