Una publicación reúne una selección de ensayos de esta figura crucial de la fotografía japonesa, donde aborda su oficio a partir de ideas como el poder, el lenguaje y el acto de mirar

“Cada día no me aferro a una gran esperanza”, aseguraba el fotógrafo japonés y crítico Takuma Nakahira (Tokio, 1938-2015) en el documental de Masashi Kohara The Man Who Became a Camera: Photographer Takuma Nakahira (2003). “En cambio, fumo Short Hope. Es como disparar: no capturo el mundo entero de un solo golpe, pero cada día tengo una pequeña esperanza de alcanzarlo”, añadía con ironía, aludiendo a los cigarrillos japoneses Hope en su versión corta. La cita sintetiza su espíritu: un pensamiento en acción, fragmentario y crítico propio de su fotografía y de su práctica ensayística....

A Nakahira se le recuerda fundamentalmente como uno de los fundadores de Provoke, una de las revistas de fotografía más influyentes. Apenas duró tres números pero su impacto fue decisivo: introdujo con éxito el estilo are, bure, boke: imágenes en blanco y negro cargadas de grano, barridos y desenfoques. Esta estética supuso una ruptura radical con el realismo social dominante en la fotografía japonesa, justo en un momento en que la sociedad del Japón de posguerra manifestaba su rechazo ante la transformación del país de una sociedad agraria a otra industrial y consumista.