Dos organismos dependientes del Gobierno federal de Estados Unidos tienen que aprobar la operación
Donald Trump tendrá la última palabra sobre la expansión prevista del Santander en Estados Unidos. En la extensa lista de organismos que deben dar el visto bueno a la compra de Webster por el Santander aparecen dos que dependen directamente del Ejecutivo que pilota el presidente republicano. Son el supervisor principal de los bancos con licencia federal, la OCC, dependiente del Departamento del Tesoro, cuyo jefe es Scott Bessent, y la división antimonopolio del Departamento de Justicia, pilotada por Pamela Bondi.
El banco se muestra convencido de que la transacción se cerrará durante la segunda mitad de año. Además del visto bueno de estos dos organismos dependientes de la Casa Blanca, el Santander también se encomienda a otras autoridades independientes. Necesitará igualmente el sí de la Reserva Federal, cuyo mando asumirá previsiblemente Kevin Warsh en el mes de mayo. También deberá contar con el visto bueno de su homólogo en Europa, el Banco Central Europeo (BCE).
Una vez obtenga todos estos requisitos regulatorios, el plan de Botín pasa por fusionar ambas entidades, Webster y su filial en EE UU, tal y como ella misma afirmó en la conferencia con analistas de la semana pasada que se celebró tras la publicación. Para ello, reconoció, deberá contar con el sí de la junta de accionistas de ambas entidades. La máxima ejecutiva del Santander afirmó que esto ocurrirá en los próximos meses y que no esperan ningún problema sobre ello.






