El hallazgo de “cuerpos y restos humanos” durante la búsqueda de 10 mineros desaparecidos en Concordia, enfrenta a las autoridades a un paisaje donde la violencia parece no tener fin
Después de unos meses de incendio a la baja, el fuego arrecia ahora en Sinaloa, a juzgar por las noticias que llegan de Concordia, en la zona serrana del sur del Estado, donde las autoridades anunciaron este viernes el hallazgo de “cuerpos y restos humanos”, en una fosa, sin determinar la cantidad o su estado. El descubrimiento se produjo durante las labores de búsqueda de al menos 10 trabajadores mineros, desaparecidos el 23 de enero en el municipio, a manos, supuestamente, de hombres armados. La Fiscalía General de la República (FGR) informó de que uno de los cuerpos parece ser de uno de los 10, aunque no lo confirmó.
A la espera de identificaciones y cifras oficiales, el caso de los mineros pone el foco en la estrategia de seguridad del Gobierno federal, que ha hecho de Sinaloa su laboratorio principal. La presidenta, Claudia Sheinbaum, llegó al poder en octubre de 2024, justo cuando empezaba la última guerra intestina del Cartel de Sinaloa, entre los hijos de Joaquín Chapo Guzmán y los de Ismael Mayo Zambada, dos líderes históricos del narcotráfico regional. La batalla, que continúa, ha sido terrible y ha dejado cientos de muertos y personas desaparecidas, sobre todo en Culiacán, la capital, sus alrededores, pero también en Mazatlán, la joya turística de la costa sur, y su zona serrana, Concordia incluida.






