Los desbocados planes de gasto ligados a la IA y las dudas sobre su rentabilidad afloran de nuevo en los inversores tras la publicación de resultados de 2025

Las sombras sobre el sector tecnológico se alargan. La inquietud del mercado por los descomunales planes de inversión y unas valoraciones que exigen unos beneficios futuros que de momento son solo promesas viene de atrás, pero ha cristalizado tras la campaña de resultados de 2025, ayudada por una acumulación de circunstancias que ha dado al índice Nasdaq un mordisco del 4,5% en tres sesiones.

Paradójicamente, la chispa de la última sacudida ha sido una nueva herramienta de automatización basada en IA y presentada por Anthropic. Esta strat-up, con sede en San Francisco y fundada en 2021 por exmiembros de OpenAI, ha lanzado un servicio capaz de revisar documentos legales mediante su propio modelo. La noticia ha castigado con especial dureza al sector del software; en apenas seis jornadas, el índice de software y servicios del S&P 500 ha borrado cerca de 854.000 millones de dólares (unos 722.500 millones de euros) de capitalización bursátil.

El mercado ha interpretado que esa herramienta de IA podría canibalizar el negocio del software, actividad tradicional de las tecnológicas. Sin embargo, ironías del mercado, las empresas ligadas a la inteligencia artificial tampoco han subido en Bolsa; los inversores barruntan que, quizá, estas mismas empresas pueden ser las víctimas de la próxima disrupción. Una nueva capa de inestabilidad cubre por tanto a un mercado ya de por sí muy concentrado en un puñado de valores y que en 2025 había comenzado a enviar las primeras señales de alerta.